La importancia de la higiene en el baño

La importancia de la higiene en el baño

¡Ante todos estos factores que hemos descripto, la reacción siguiente no es agarrarse la cabeza en gesto de desesperación! Sino mas bien, debemos reaccionar con conciencia y esmero para lograr que nuestro sanitario sea un lugar de armonía antes que una preocupación constante. Esto lo decimos sobre todo por las familias que poseen algunos de esos pequeños a los que les gusta deambular por todas las habitaciones y lugares de la casa, y que no siempre podemos parar a tiempo antes de que hagan alguna travesura.

Por empezar hemos de hacernos el hábito de generar una rutina cíclica de limpieza. Esto no quiere decir imprimir una tablita para pegar en la puerta e ir firmando cada vez que se limpia el baño, pero sí tener la idea clara de que cada X días aproximadamente estaremos dando aunque sea una buena repasada al sanitario.

Deberemos limpiar de arriba para abajo. Primero paredes y azulejos, luego todas las superficies planas que se encuentren a altura en algún mueble, estantes o el borde de la bañera. Lo recomendado siempre es pasar primero una especie de franela seca para barrer el polvo y luego un trapito húmedo con algún líquido desinfectante para baño. Es importante que sea “desinfectante”, ya que muchos líquidos del stock cotidiano de las góndolas del supermercado son más bien perfumantes antes que “exterminadores de gérmenes”. Para limpiar estas superficies es de menester quitar los accesorios de apoyo para limpiar bien toda el área. De hecho, podemos aprovechar para sumergir los accesorios (los que si lo puedan) en un balde con agua y un par de gotas de lavandina. Para aquellos accesorios de apoyo que no sean sucintos de ser bañados en agua debemos tener en cuenta alguna repasada individual con la franela y el trapito húmedo con líquido desinfectante. En este punto no debemos olvidar limpiar los organizadores que tengamos sujetos a la pared.

El siguiente paso es limpiar la bañera: mucha gente piensa que debido a que en ella el agua corre no hay que limpiarla. Nada puede estar más equivocado: el contacto con pies y la humedad, así como también su forma cóncava pueden contribuir a que ciertas bacterias u hongos se alojen en ella. La bañera puede ser higienizada con un trapo húmedo con desinfectante (también se puede volcar el líquido con ayuda de un rociador) cada vez que se haga un repasada del baño, pero debemos tener en cuenta que en ciclos mayores (15 días o 1 mes) deberíamos limpiarla con un estropajo (las famosas “virulanas”) para poder rasquetear bien toda la superficie y quitar todo hongo o bacteria resistente que no quiera desprenderse tan fácilmente de nosotros.

Para el sector del bidet y el inodoro debemos tener especial cuidado en no utilizar los mismos elementos para limpiar el exterior (con el cual uno está en contacto directo, el asiento de inodoro por ejemplo) y el interior (sometido a altos niveles de contaminación bacterial). Para el exterior podemos utilizar el mismo procedimiento que para las superficies tipo estanterías, pero con materiales que sean de exclusivo uso para estas regiones. La idea es no utilizar el mismo trapo para limpiar el asiento de inodoro que para limpiar el estante donde guardamos el algodón que luego podemos utilizar para nuestro hijo. Cada sección debe tener sus propios elementos y deben ser renovados frecuentemente, tengamos en cuenta que por suerte son materiales bastante económicos. A veces, lo mejor es stockearse.

Para el interior podemos considerar utilizar el clásico cepillo para baño con lavandina o trapo. Una vez que hayamos limpiado el toda la superficie tanto del inodoro como del bidet (ojo de no derramar agua bacterial al piso al ir de uno al otro) podemos utilizar las nuevas lavandinas en gel para recubrir nuevamente toda el área con un potente desinfectante. Estas lavandinas normalmente hay que dejarlas varios minutos antes de tirar la descarga y poder utilizar el baño nuevamente. En caso de que se haya usado un trapo en esta etapa deberá dejáserlo sumergido en lavandina para su desinfección o incluso podría ser reemplazado con otro. ¡Mucho cuidado!

La última etapa de nuestro fructífero proceso de limpieza es el piso. Primero una escoba (de uso exclusivo para el baño por supuesto) y luego trapo con un poquito de lavandina y en caso de querer perfumar, con la adición de un poquito de líquido aromatizante. Es muy recomendado “baldear” todo el piso del baño en ciclos mayores de tiempo, podría implementarse la rutina de hacerlo cada vez que se limpie la bañera con el estropajo (15 días a 1 mes).

¡Esperamos que el artículo haya sido de su interés y puedan implementar un higiénico proceso de limpieza en sus baños!

 

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